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¿Qué crees que sentirían los que te rodean si murieras?.Pregúntales y escribe su respuesta

Tal vez nos llevemos algunas sorpresas con esas respuestas, tal vez confirmemos lo que ya sabíamos

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Respuestas a esta discusión

Pensé formas de responder a tu pregunta, y se me ocurrió contestarte a forma de carta. Esta carta es la carta que te escribiría el día en que tu dejases de estar a mi lado, el día en el que dejase de ver tu sonrisa, de quedarme hablando contigo hasta las tantas, de disfrutar de tu mirada de complicidad o de tus abrazos y besos que me recomponen hasta el alma; un día triste, quizá uno de los más tristes de mi vida, un día en el que cambiaría mi vida, pero no sólo la mía, sino la de todas esas personas que te quieren, porque estoy segur@ de que hay muchísimas personas que sufrirían al perderte, y ya no sólo tus padres, tu familia en general o tus amigos, sino otras muchas personas de tu entorno por las que hayas hecho algo, personas que eran tus amigos pero ya no lo son por algún motivo. Tú eres una niña súper buena, y dejas huella en cada una de las personas por las que pasas, eres especial. Bueno mi vida, te dejo con la carta, que espero no tener que escribírtela nunca. No te prometo que este perfecta, porque como no me imagino una vida sin ti, no sé qué te diría, pero sí sé que quiero que tengas algo claro, y ese algo es, que te quiero muchísimo, mi niña, mi enana, mi pequeña...

 

Lamentablemente ese día ha llegado, no hay pena más desgarradora que tener que desprenderme para siempre de ti. Más que mi amiga has sido y serás siempre mi hermana, mi apoyo, mi niña. Para mi eres un trozo de mi vida que me han arrancando. Ahora miro atrás y me duele no haberte dado todos los besos y abrazos que me hubiera encantado darte.

No hay forma de expresar lo que en estos instantes está pasando por mi corazón, siento una pena tan inmensa que no creo que existan palabras ni persona que pueda darme algún consuelo. Con solo imaginar que ya no te veré nunca más siento que preferiría haber abandonado este mundo junto contigo.

Te has ido y yo me he quedado aquí con una sonrisa fingida, porque desde que te fuiste no he vuelto a sonreír como antes. Aún hay días en los que espero que vuelvas, porque tengo la esperanza de poder volver a verte, volverte a abrazar y contarte como me ha ido el día y escucharte cuando me cuentas como ha ido el tuyo.

Ya ha pasado mucho tiempo desde que te vi,y aún sigo soñando ,imaginando como sería mi vida si tú aún estuvieras aquí, y no puedo evitar que tu ausencia me siga doliendo como el primer día. A veces también me rompo por dentro y espero que el tiempo lo cure.

Se que me cuidas desde el cielo, pero aquí me haces demasiada falta. Quiero que sepas que aquí todo el mundo te echa de menos, ninguno te olvidamos.

A medida que escribo  no puedo dejar de pensar en ti,  en todo lo que hemos vivido juntas, esos días de verano de playa y risas, esas miradas de niñas traviesas y cómplices, esos buenos y malos momentos a tu lado… es increíble el dolor que siento, mi corazón no quiere asimilar tu pérdida.

Se me vienen a la memoria miles de fotos y anécdotas, siempre felices, siempre juntas… hoy me doy cuenta de cuanto significabas en mi vida,  incluso más de lo que yo pensaba. Pero hoy ya es tarde, tu tren ya se fue, pero esta vez no volverás.  No sabes cuanto me cuesta decirte adiós, aunque me parta el alma en dos no puedo hacerlo, no puedo decir adiós a todos esos momentos, no puedo decirte adiós a ti. Siempre estarás presente en mi día a día, nunca te iras de mis recuerdos, de mis pensamientos, de mi corazón.

 

Por eso no puedo decirte adiós mi niña, prefiero decirte hasta luego y soñar con el día en que te vuelva a ver y te vuelva abrazar. 

 

Te quiero pequeña mía, mi corazón está contigo donde quiera que estés. 

No soy partidario de responder esta pregunta, ya que sinceramente no se que sentiría si esa persona, y tampoco quiero sentirlo. Mis primeras sensaciones serían la incredibilidad, pensaría que no es real. Que es un mal sueño del que quiero despertar. Me sentiría completamente vacío, completamente oscuro. Dejaría de ser yo, me pasaría los días llorando, sin comer, sin salir, sin hacer nada que no fuera dormir. Todo me recordaría a ella,… puff… perder a la persona que amas debe ser muy duro. Quizás lo peor que jamás te puede pasar. Todo sería súper duro, súper difícil, súper complicado y con seguridad digo que nunca volvería a recuperar una sonrisa y una felicidad tan sincera que la que tenia cuando ella estaba, ya que ella es mi felicidad y ella causa en gran parte que yo sea feliz. Nunca sería capaz de superar la pérdida de una persona así. Todos tus planes, sueños, metas, aventuras, planes de futuro,… de repente se verían en la mierda. Al igual que todos esos recuerdos, aventuras juntos, anécdotas,… que no pararían de atormentarte llegando incluso a perder las ganas de vivir. Darte cuenta de que sin esa persona nada es igual. Que sin esa persona no eres tu mismo, que sin esa persona nada es igual. Echaría de menos sus buenos días, esas buenas noches infinitas, ya que ninguno de los dos quiere despedirse del otro, echaría de menos esas mañanas de abrazos, esas canciones que solo son nuestras, esas miradas cómplices, esos “te quiero”, esos abrazos y besos que consiguen que todo lo malo se olvide por un segundo, y que solo ella consigue. Echaría de menos verla, ir a recogerla a su casa, comer juntos, dormir juntos, esas excursiones y aventuras por toda la sierra, esas palabras que solo ella y yo conocemos que consiguen que pasemos de estar en lo mas hondo de la mierda y conseguir salir. Echaría de menos sus ojos… esos ojos que día a día me enamoran, su sonrisa, sus mofletes regordetes, su nariz acabada en punta. Echaría de menos ayudarla a estudiar, salir a hacer deporte juntos, echaría de menos ver a mi hermano hacer tartas con ella, echaría de menos verla tratar y cuidar a los míos como si fueran suyos, y aunque ella tenga dudas, sabe que tiene otra familia a parte de la suya. Echaría de menos poder hablarle a mi madre de lo increíble que es. Echaría de menos llorar, mientras escribo esto. Vería otras parejas felices, vería como todo sigue y como el tiempo pasa, como las demás personas siguen con su vida menos yo, menos ella,… como todo me recordaría a ella, y como todo se pararía para mi. Como tras muchos años me daría cuenta de que no la olvido, de que sigue siendo esencial para mi, pero la verdad, este donde este se que cuando llegara mi hora, ella, estaría esperándome con esa mirada, con esos ojos, con los brazos abiertos.  Echaría de menos tantas cosas, que yo me terminaría iendo con ella. Ya que el sentimiento de perdida sería tal que no podría nunca más podría recuperar lo que algún día fui, feliz. Iría al cementerio a diario, y en su tumba pondría flores, y escucharíamos nuestras canciones, de vez en cuando lee compraría maquillaje, ya que a ella le apasiona. Y si, antes de irme diría esas palabras que siempre le digo. Nada sería igual si ella no estuviera, todo sería mas oscuro. Mi familia al igual que yo, estaría destrozada, ya que ella ya es parte de la familia. 

Bueno, te has decidido a hacerme a mí la pregunta, será porque soy lo demasiado importante para ti como para que lo hagas, no hace falta preguntártelo, porque ya me lo demuestras día a día. Es una pregunta bastante difícil de contestar y más de escribir, jamás se me había pasado por la cabeza esta pregunta, y espero que nunca siga en ella. Es raro ¿no? ¿Qué pasaría si murieras mañana?. Lo primero que no sé por dónde empezar y menos por dónde acabar, todo se resume en una frase: No podría soportarlo. Esa sensación de que te falte alguien elemental en tu vida, con el que tienes pensado futuras cosas, con la que compartes risas, llantos y enfados día a día, aquella que siempre está ahí para apoyarte y decirte la verdad, tu confidente, mi todo. Se me ha pasado por la cabeza el momento en que me lo dijeran, y me ha entrado un escalofrío por el cuerpo que pocas veces tengo, y la verdad pocas veces más me gustaría tener. No puedo explicar con palabras que sentiría si no te pudiera ver más, ni tocarte, ni abrazarte, ni besarte, etc.

Yo tengo claro que entraría en una difícil depresión de la que sería más difícil aun sacarme, mis días no serían lo mismo, eso de levantarme y ver un mensaje tuyo con unos buenos días o al acostarme unas buenas noches, poder tirarme horas hablando contigo por el móvil, ordenador, en persona sobre todo… Ese sentimiento que siento cuando te veo de ternura, de fidelidad, de amor o amistad llámalo como quieras, al fin y al cabo es amor, porque te quiero. No sé a ciencia segura cuál podría ser mi reacción en el momento de saber que no estarás más en mi vida, puede que me desmaye, que me quede parado o que me tire al suelo a llorar y preguntarme por qué. Esto es un tema difícil para mí ya que sabes que yo mi cariño y mi amor lo demuestro siempre con hechos, no con palabras, pues me cuesta sacar mis sentimientos afuera para que los veas.

Todo se resume en la frase que te he dicho un poco más arriba: " No podría" simplemente no podría seguir con mi vida, no podría despertarme por las mañanas sabiendo que ya no estás aquí físicamente, (puede que espiritualmente sí), pasaría mucho mucho tiempo para que pudiera empezar a ser el mismo x, aunque sería difícil, ya que, sin un pilar fundamental en la vida, no se puede ser igual que antes. Te quedarías siempre en mi memoria, en mi recuerdo, pienso que nunca aceptaría tu muerte, pensaría que no ha pasado o intentaría despertarme de esa horrible pesadilla. Hay un cachito de una canción que dice: "que aunque me voy no me voy, que aunque me voy no me ausento, que aunque me voy de presencia, me quedo de pensamiento, que aunque me voy, no me voy", siempre siempre siempre, que no te quepa la menor duda, te recordaría.

Estarías presente en mi día a día como lo haces ahora. Sinceramente yo todo esto lo estoy suponiendo porque ya digo, ni se me pasa por la cabeza el pensarlo de los escalofríos que me dan.. Hay otra letra, que se identifica mucho con este tema: "queriendo, hasta después de la muerte, te tengo que estar queriendo, que muerto también se quiere, y yo te quiero con el alma, y el alma nunca se muere".

Ese sentimiento, ese amor, ese querer que te tengo yo a ti en el alma más profunda de mi cuerpo, no sería posible por nada del mundo. La verdad que cuando me hiciste la pregunta pensaba que me iba a poner más dramático o algo por el estilo, pero cuando me he puesto a redactarla, me he quedado totalmente sin palabras, sin aliento, me es imposible describirte que pasaría, ya que es tan grande el amor hacia ti, que no me puedo hacer ni por un momento a la idea. Creo que esto es todo lo que me ha podido salir. No quiero darle más vueltas a este tema porque no me gusta, ya digo, lo único que quiero es que siempre siempre estemos juntos y nunca nos separemos. Por un presente y un futuro juntos cariño. Te quiero con todo mi alma y mi corazón, nunca lo olvides.

Lo que sentiría mi amig@ X:

Si murieses sentiría que se va una gran parte de mí. Hemos vividos tantas cosas y momentos juntas que ya no eres solo una amiga, sino una hermana. ¿Con quién pasaría mis veranos? ¿Quién me apoyaría en los peores momentos y quién estaría en los mejores? ¿Con quién voy a reír hasta que duela? Pocas personas me entienden como tú y pocas están siempre siempre siempre ahí. Eres como esa persona que desprende alegría, positividad, locura… Mi vida y la de todas las personas que te conocen como yo se volvería mucho más gris. Cada día de sol, cada canción alegre, cada cosa que viera me recordaría a ti; y cada vez que te recordara lloraría hasta quedar sin lágrimas. Quedaría un hueco que nadie más podría llenar jamás.

Lo que sentiría mi prim@ X:

Si murieses mi vida cambiaría por completo, no sería la misma de siempre, ya que todo cambiaría. Me encontraría vacía sabiendo que he perdido a una de las personas que más quiero en esta vida. La Semana Santa, las navidades, los veranos, los findes, puentes… serían un infierno, al estar en todos lados donde tenemos nuestras pequeñas historias, nuestras peleas, nuestras muchas risas, todos nuestros recuerdos… Si murieses mi alma se iría contigo, todos los recuerdos buenos y malos me rondarían por la cabeza día sí y día también. Me costaría seguir adelante sabiendo que te he perdido. Todo comenzaría a ser diferente, todo sería una gran y auténtica pesadilla de la cual nunca jamás me podría despertar.

Lo que sentiría mi prim@ Y:

Respondiendo a la pregunta… Sin esta persona mi vida no sería ni la mitad es lo que es ahora, la verdad. No tendría sentido, ya que está persona es uno de los mejores regalos que mi familia me pudo hacer. A pesar de llevarnos varios años y tener ideas y formas de ser diferentes, que ya todo eso no ha sido ningún inconveniente, desde pequeñas hemos compaginado a la perfección y la quiero como algo más que mi prim@. Esta vida sin esta persona sería igual que un pez sin agua, ya que la personalidad tan fuerte y a la vez tan sentimental que transmite no la podría encontrar en nadie más que no fuese ella. Es para mí como la/el herman@ pequeñ@ que nunca pude tener, y sabréis lo que se siente cuando se pierde a un ser tan querido, a mí personalmente pienso que me dolería menos cortarme un dedo de mi mano que perder a esta persona. Supongo, que todo en esta vida se afronta y, oye, que de todo se sale, más tarde o más temprano, pero sé que su pérdida en mi vida sería constantemente una pesadilla para mi noche tras noche. Su sonrisa sería echada de menos por todos los seres queridos hacia ella, ya que da luz, color y fuerza a nuestra vida y en muchas ocasiones, en los peores momentos con sus carcajadas nos llena de alegría y es capaz de cambiar nuestros días por completo. No podría vivir sin sus abrazos, esos que me llenan de amor y de calma, me sentiría tan tan vacía… En resumen, si perdiese a esta persona, mi mundo no sería mundo, sería la mayor catástrofe que le harían a mi corazón, simplemente me lo destrozaría… Así que espero que ojalá nunca te murieses, pero es imposible… Luego, por favor quédate a mi lado el mayor tiempo posible… Te quiero muchísimo y perdón por no ser tantas veces capaz de demostrártelo.

Lo que sentirían dos de mis profesor@s de baile:

Uff pues es muy difícil para nosotr@s responder a algo así… Supongo que sentiríamos una profunda tristeza, un sufrimiento interior muy grande y fuerte… Sentiríamos también indignación, impotencia y por supuesto desolación… Imaginamos que nos vendrían las lágrimas nada más recibir la noticia, no sabríamos ni qué pensar ni qué decir, al principio pensamos que ni podríamos pensar que de verdad te has ido y que no volveremos a verte nunca más…

Nunca se me pasó por la cabeza pensar que pudiera faltar mi hija, y hoy es ella la que por un trabajo de clase me pone en esa tesitura. Afortunadamente solo es una hipótesis.

Creo que un padre o madre nunca entendería una situación como el fallecimiento de su hijo, ya sea por un accidente, enfermedad, asesinato, etc.. Sí, todos estos supuestos se dan en la vida real, pero no por ello los aceptamos y llevamos con dignidad.

Cuando somos pequeños o adolescentes la vida nos empieza a poner a prueba y los primeros seres queridos que fallecen suelen ser nuestros abuelos, y a estas edades tempranas nos rebelamos, pataleamos, lloramos… y no es fácil asimilar dicha perdida. Nuestros padres nos dirán que han ido al cielo o si somos más grandes pues nos consolarán diciendo que es “ley de vida”. Pero esta ley no atañe solo a nuestros queridos abuelos, también se acuerda de nuestros padres, que seguramente cuando les toque a ellos, estos ya serán unos nuevos abuelos y nosotros unos nuevos padres.

Y esta nueva situación no significa que el dolor que sentimos por la pérdida de nuestros padres, sea menor o que los queramos menos que a los abuelos. No, ni mucho menos. A todos ellos los queremos y mucho. Y a cada uno de ellos de una manera particular, al menos así lo entiendo yo. Pero si parece que, con el paso del tiempo, la experiencia, la madurez, la inteligencia emocional, nos ayuda a superar esta dura etapa que es la perdida de nuestros padres. Además, tenemos toda una vida por delante y sobre todo unos hijos a los que educar, alimentar, criar, transmitir valores, compartir experiencias, reír, llorar porque no, en definitiva: ellos son el motor de nuestras vidas. Por lo tanto, esto hará más llevadero la falta de nuestros padres.

Quiero decir con esto, que entendemos como algo natural que nos vayan faltando nuestros ascendentes, siempre que ocurra por una muerte natural, es decir que murieran de “viejos”, o dicho más suavemente de mayores, si fuese por una enfermedad, accidente u otra causa que adelantara ese momento que consideramos “razonable”, esto sería distinto. Nos llevaría a una situación difícil de justificar, porque el hombre intenta razonar lo que le sucede, en algo nos diferenciamos de los animales.

También el “supuesto” de hoy, que es la muerte; nos puede tocar a nosotros o a nuestra pareja. Supongo que, si somos conscientes de que vamos a morir y dejar aquí a nuestros hijos, padres, pareja, amigos, etc… nos revelaremos de alguna manera e intentaremos luchar para evitar esto, y seguir disfrutando de la presencia de ellos. Y si es que se puede aceptar esto, al menos nos gustaría saber que los que se quedan aquí estarán bien, no les faltará de nada, podrán seguir viviendo de una manera digna, al menos yo como padre y marido me quedaría más tranquilo sabiendo que a mis hijos y mi mujer no les faltará de nada. Por lo menos en lo material, porque quiero pensar que muriendo yo sí que les faltaría algo o mejor dicho alguien que es muy importante para ellos.

Pero la prueba de fuego, no son las descritas más arriba, la prueba de fuego es si se muere un hijo…..  Todo lo relatado anteriormente estaría medianamente justificado comparado con esto.

Pienso que nadie o nada nos ayudaría a superar esto, esta situación es contra-natura. Si hemos sido educados y nos formamos para cuando seamos adultos, tengamos un trabajo con el que poder ser independientes, autosuficientes, poder adquirir cosas materiales que nos harán más llevadera la existencia; por ejemplo, una casa. Donde formamos una familia, y vemos como esta va creciendo y de repente nos falta un hijo. Se nos derrumba todo lo que hemos construido durante años, es como si a nuestra casa le quitásemos un pilar que la sostiene, se desplomaría. Dejaría un vacío imposible de rellenar, nuestra vida sería un caos. Nada puede justificar esto, nadie tendría palabras para consolarnos. ¿Qué sentido tendría mi vida sin mi hija? ¿Para qué me voy a levantar por las mañanas?

Creo que sentiría un dolor intenso en mi interior, en mi corazón. Un dolor imagino, que no tendría cura, me tendría que acostumbrar a vivir con él. Y ese dolor me recordaría todos los días que me falta alguien por quien luchar. Y sería muy difícil vivir, la vida sería un sinsentido.

Creo que sería una persona vacía, y solamente podría continuar adelante al tener otro hijo y una mujer a los que mantener. Y me volcaría con ellos para rellenar ese vacío que me dejaría esa falta. Y con la esperanza de algún día encontrarme con ella, mi hija.

Y aprovecho estas líneas para decirle que la quiero muchísimo y que no se le ocurra irse antes que yo. Que como yo llegué antes pues me voy antes.

Cariño te quiero mucho y agradezco estos deberes que me has puesto hoy por que me han hecho recordar lo importante que eres para mí.

Bueno me ha pedido esta carta que trata sobre si el se muriese mañana que le diría hoy, lo primero es que no me gustan este tipo de cosas porque con lo que ha sido Juanmi en mi vida lo pasaría muy mal.

Darte las gracias hermano desde el principio de nuestra amistad que aunque tuviéramos 3 años ya sabíamos que nuestra amistad duraría, cuando íbamos a la guardería juntos, y en el último año te fuiste nadie quería que te fueras porque eras un gran amigo y una gran persona yo pensaba que no nos volveríamos a ver pero quien nos veía y quien nos ve… con el paso de los años nos volvimos a encontrar en el colegio eso años de como niños de felicidad, luego llegamos a la ESO que etapa… los primeros años éramos los niños que veías y decías esos son tontos pero llegamos a tercero fuimos cambiando de físico y de personalidad ese año fue duro para ti por un motivo pero como lo superaste eh! Luego llego cuarto y ya estábamos juntos en las optativas que risas en esas clases con don Jaime juntos hasta que nos separaba y hasta desde lejos nos seguíamos riendo. El día que te dije de que te vinieras con nosotros los viernes como no lo voy a recordar en tu casa como salimos y llegamos al instituto. Luego llego el verano… como hemos cambiado este verano, no ha sido normal, que decir de este verano… gracias por habernos aguantado, todos esos momentos como cuando Javi  y yo te cabreábamos en el Carrefour y salías a correr detrás de nosotros, esas tardes enteras sentados en las sillas de muestra hablando de nuestras cosas de amor, familia, tonterías varias… los días que nos íbamos a las piscinas de urbanizaciones sin conocer a nadie, las noches de llegar a casa a la 10 de la noche y cenar y volver a salir a tu placeta a seguir hablando sobre la vida y las cosas que nos habían pasado…recordar muchas tardes en escolapios cuando uno nos dijo que si éramos hermanos también como no recordar el día que nos fuimos a la playa que nos bañábamos y cuando salías nos echábamos los chinos y nos teníamos que volver a meter, hasta el día que te rapaste que grande. Darte las gracias también por todos los consejos que me has dado ya que me han servido muchísimo, por haber estado conmigo en los peores momentos y en los mejores. Para mí siempre has sido y serás el hermano que nunca tuve, siempre he pensado que éramos como zipi y zape, porque siempre íbamos juntos a todos lados decían que éramos como un pack 2x1 y que razón llevaban.

Ahora que no te tengo todo es distinto, ha cambiado mi ánimo estoy el doble de decaído, lloro el doble, te hecho muchísimo de menos, cuando quedamos todos se nota tu ausencia pero seguro que desde allí arriba estarás con nosotros… te echamos de menos, pero hay algo que me dice que estás conmigo casi todo el día porque se que no me dejas de lado.

Bueno hermano que sepas que aquí abajo te echamos mucho de menos y lloramos mucho tu muerte hasta que gente que ni te lo piensas y ¿sabes quién pregunta mucho por ti verdad? Porque aunque tu dijeras que no, nos importabas muchísimo porque eras una persona esencial en nuestra vida tu alegría aunque a veces flojeabas pero te recomponías rápidamente, tu carácter que aunque a veces fueras difícil te sabíamos llevar a la perfeccion ya que eran muchos años contigo y uno se acostumbra a saber también que era lo que te gustaba y a la vez lo que menos te gustaba, todos esos pequeños detalles que hacía que te quisiéramos tanto y que nos marcaras en nuestra vida.

El cielo ya tiene otro angelito… te quiero hermano.

 

Mmm déjame pensar…

Lo primero que estoy muy contenta de haberte «conocido», nunca voy a olvidar aquel día en el que te vi por primera vez fue increíble y desde aquel momento marcaste un antes y un después, me alegro de haber conocido a una de las personas más agradables con las que he hablado, eres simpático y muy sociable, me encantan las tonterías que dices y lo cariñoso que eres conmigo, siempre estás dispuesto a darme un consejo, ayudarme en los ejercicios de matemáticas o cualquier que yo no entienda,…

Es difícil escribir esto ya que me cuesta ponerme en situación, porque sabes que yo soy muy tímida y muchas veces me cuesta expresarme.

La cosa es que si te murieses mañana, me gustaría agradecerte todos esos momentos, y te preguntarás… ¿Qué momentos? Si casi no nos hemos visto…

Pues todos esos momentos en los que me he reído un montón por las noches estando sola en casa, o por cada sonrisa que me sacas al decirme lo que sea, cuando me decías que te llamase porque se te gastaban los minutos,… Esos son momento que he vivido yo sola pero que por muy lejos que estemos también los he vivido contigo y eso nunca se olvida ni en la vida en la muerte.

Suena irónico, tan cerca y a la vez tan lejos... como diciembre y enero.

Tú tienes ese algo que no tiene nadie más, algo especial, y por eso me encanta hablar contigo, porque solo quien me conoce de verdad sabe como soy y no me hace sonreír tan fácilmente como tú.

Seguramente quites bastantes cosas de este texto porque igual no son lo más adecuadas para un trabajo de filosofía pero todo y te digo todo lo que te estoy diciendo es verdad, aunque puedan parecer tonterías pero no es así, y menos si te murieses mañana

Si te murieses mañana, iría corriendo a Granada y de lo pesada que puedo llegar a ser, posiblemente mandarías una orden de alejamiento jajaja y estaría allí a tu lado porque se que saldrías bien de lo que te pasase porque tienes mucha fuerza de voluntad.

Diría que iba a echar mucho de menos a mi pequeño y a todos esos mensajes de buenos días y buenas noches que te cambian el estado de ánimo y te alegran las mañanas y noches en las que me encuentro más triste, que mágicamente y sin ninguna explicación lógica tenga lágrimas en los ojos y que el corazón me dé un vuelco y se me ponga a latir a mil por hora.

Estamos tan lejos que es tan difícil vernos mucho, y tampoco nos conocemos desde hace mucho, pero si me has hecho muy feliz en todo este tiempo, así que es raro decir todo esto pero que sepas que siempre te voy a poder cuidar con palabras, abrazarte con sonrisas y besarte cada vez que me late el corazón con cada uno de tus mensajes.

También es verdad que solo te estoy diciendo cosas buenas, pero es normal, te mueres mañana así que esas cosas me las guardo, porque también, me haces enfadar y me imitas cuando sabes que no me gusta.

Ya entiendo a todas esas chicas que te comentan las fotos, es que normal, eres muy mono, puede sonar un poco cursi jajaja, pero me da igual, para mi eres muy guapo, encantador, cariñoso y un poco tontillo ¿Que más quiero? Eres único y ojalá existieran más chicos como tú, que cada vez hay menos y esto no puede ser, que si uno es guapo pero es tonto, que si uno es listo pero aburrido… En fin que te quiero mucho y que a 659km o a 1cm siempre serás una gran persona para mí. Por favor, nunca te vayas ni te mueras. Se te quiere, nos vemos en el cielo.

 

¿Qué sentirían si falleciera?
Hay cosas en la vida que ni siquiera te planteas, o simplemente no quieres hacerlo.

El simple hecho de pensar en ello produce muchas inquietudes y si encima hay que plasmarlo en un trozo de papel, el resultado es todavía más inquietante.
Todo lo que sea hablar de la muerte no es de ningún modo agradable, por lo menos a mi me lo parece, es un tema con el que no se establecen conversaciones habitualmente, así como hablamos del tiempo o del cualquier otra nimiedad con o sin trascendencia, la muerte no es uno de esos temas de los que hablas con los amigos cuando quedas para tomar un café. Encima tener que hablar sobre la muerte de mi hija, ¿algún padre se plantea alguna vez esta pregunta? Sinceramente, no lo creo, o por lo menos yo no lo he hecho, siempre se ha dicho que las cosas malas vienen solas, y la muerte está considerada como mala, que digo, muy mala, nadie quiere morirse, todos queremos vivir eternamente.
Lo primero que me viene a la cabeza es, ¿por qué? Porque ella, porque a mí, porque no puede ver realizados sus sueños, porque no podrá formar una familia, jugar con sus hijos, porque no podrá viajar, porque no podrá estar con sus amigos y tantos porqués que no tienen respuesta, simplemente porque ya no está, y lo que pudo haber sido, ya no va a ser.

Yo siento la muerte como un vacio, una parte de ti desaparece con la persona que se ha ido, ese lazo se rompe y quedan los recuerdos de los momentos vividos con ella, los buenos y los malos, aunque estos últimos con el paso del tiempo tienden a olvidarse. Ese vacío no se llena por mucho tiempo que pase, con la muerte de un hijo ese vacío queda para siempre irremplazable, se vuelve insoportable, piensas en lo que podía haber sido y no ha sido, en la vida que podía haber tenido, todo lo que podía haber compartido, todo lo que podía haber sentido y tantas cosas que te has perdido y me he perdido, que no podría enumerarlas. Cuando ya te das cuenta que te falta, te pones a pensar en ello y lo primero que se me ocurre es ira, tremenda, por haberme arrebatado a mi hija, pero realmente ¿quién me la ha quitado? La vida, la muerte, un ser supremo; buscas un culpable para poder mitigar un poco esa pena, sin saber muy bien a quien culpar, una ira desenfrenada que se desata en llantos y lagrimas sin consuelo.

Los sentimientos van aflorando y cabria destacar la rabia, una rabia incontrolada buscando un culpable y preguntándote porque me ha tocado a mí, ¿Por qué la mía? Podía haber sido otra, en este momento el sentimiento se vuelve mezquino y deseas que le hubiese tocado a cualquiera que no fueses tú, ella no se merecía esto. La pena que se puede llegar a sentir ante un hecho de estos es tan grande que no tiene cabida en ningún trozo de papel.

No poder hablar con ella, mirarla, verla crecer, reír, llorar, enfadarse, protestar, no poder formar parte de su futuro, puesto que ya no lo tiene, tantas y tantas cosas que te planteas que la imaginación no tiene espacio suficiente para albergar tantos sentimientos juntos.
Los recuerdos que te deja, desde su nacimiento hasta su muerte no son suficientes, necesitas más ocasiones, más tiempo para poder disfrutar de esos momentos, y esos ya no lo tienes.
La ausencia es tan grande que no hay palabras que puedan expresar la cantidad de emociones que se juntan ante un hecho como este. Pero todas esas turbaciones se pueden llegar a convertir en un infierno, porque si tu hija muere de forma natural, llámesele enfermedad, o de forma accidental, sea un accidente, o de forma traumática, sea por agresión, en este caso el dolor se trasforma en odio, porque ese ser al que acusas de la muerte de tu hija, es palpable y tiene un nombre y es más, tiene una cara, con la que poder enfrentarte, y la que poder culpar directamente de lo sucedido. Y el sentimiento de desesperación en mucho más grande porque si ya no entiendes la perdida, en este caso en mucho más ardua la tarea.

La muerte en si ya es difícil de asimilar, si encima ocurre por un caso de estos traumáticos, de los que hoy en día estamos tan acostumbrados, la cantidad de sentimientos, pensamientos, todo lo que puedes llegar a imaginar en ese momento, y en un futuro no tiene cabida.
Desde pequeños siempre hemos oído la misma frase “los padres no deben ver morir a los hijos”, aunque es una frase, lo cierto es que tiene toda la razón, es muy doloroso ver morir a un padre, pero el hecho de perder un hijo, es infinitamente más hiriente, no hay razón ni escusa para que ocurra algo así, con esto no quiero decir que la muerte de un padre tenga razón, pero la sociedad nos acomoda a la hora de pensar, que cuando llegas a cierta edad, ya has vivido lo suficiente, y es normal que dejes de hacerlo, un hijo, no ha pasado por ese tramo de edad y no tiene por qué dejar de hacerlo.
Que más le puedo decir, para mí, mi hija es una parte de mi vida y esa parte va conmigo a todas partes, igual que un ciego no puede ver, y un parapléjico no puede andar, mi hija son mis ojos, mis manos ,mis pies, es esa parte de mi persona que aunque no se pueda ver o tocar está ahí, conmigo a todas horas, aun cuando no está delante, pero el hecho de perderla supone no volver a ver , ni a correr, ni a tocar.

Para terminar me gustaría hacer una reflexión al respecto, si te pones a pensar fríamente en lo ocurrido, te das cuenta que cuando lloras, no lo haces porque se ha muerto tu hijo, sino porque tú lo has perdido, es decir lloramos por puro egoísmo, por no poder tener a esa persona a nuestro lado, cerca o lejos, pero tenerlo aquí, el que se muere, ya no está, pero los que quedamos lloramos su ausencia porque lo hemos perdido, no porque ha dejado de vivir.

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