FILOSOFIESTA

HACIA LA FILOSOFÍA DESDE LA DIVERSIÓN Y HACIA LA DIVERSIÓN DESDE LA FILOSOFÍA

"Harrison Bergeron" 

por Kurt Vonnegut

 

 

 

 

 

Traducción de G. Lemos.

En el año 2081 todos los hombres eran al fin iguales. No sólo iguales ante Dios y ante la ley, sino iguales en todos los sentidos. Nadie era más listo que ningún otro; nadie era más hermoso que ningún otro; nadie era más fuerte o más rápido que ningún otro. Toda esta igualdad era debida a las enmiendas 211, 212 y 213 de la Constitución, y a la incesante vigilancia de los agentes de la Directora General de Impedidos de los Estados Unidos.

Algunas cosas en la vida aún no estaban del todo bien, sin embargo. Abril, por ejemplo, ya no era el mes de la primavera, y esto confundía a la gente. Y en este mismo mes, húmedo y frío, los hombres de la oficina de impedidos se llevaron a Harrison Bergeron, de catorce años, hijo de George y Hazel Bergeron.

Fue una tragedia, realmente, pero George y Hazel no podían pensar mucho en eso. Hazel tenía una inteligencia perfectamente común, y por lo tanto era incapaz de pensar excepto en breves explosiones. Y George, como su inteligencia estaba por encima de lo normal, llevaba en la oreja un pequeño impedimento mental radiotelefónico, y no podía sacárselo nunca, de acuerdo con la ley. El receptor sintonizaba la onda de un transmisor del gobierno que cada veinte segundos, aproximadamente, enviaba algún ruido agudo para que las gentes como George no aprovechasen injustamente su propia inteligencia a expensas de los otros.

George y Hazel miraban la televisión. Había lágrimas en las mejillas de Hazel, pero ella ya no recordaba por qué. En ese momento unas bailarinas terminaban su número.

Una chicharra sonó en la cabeza de George y los pensamientos que tenía en ese instante huyeron como ladrones que oyen una campana de alarma.

- Era bonita esa danza, la que acaba de terminar - dijo Hazel.

- ¿Eh? - dijo George.

- Esa danza, era bonita - dijo Hazel.

- Ajá.

Trató de pensar un poco en las bailarinas. No eran realmente muy buenas, y cualquiera hubiese podido hacer lo mismo. Todas llevaban contrapesos y sacos de perdigones, y máscaras además, para que nadie se sintiese triste viendo un gesto gracioso o una cara bonita. George había empezado a pensar vagamente que quizá las bailarinas no debieran tener ningún impedimento, pero no fue muy lejos en esta dirección, pues la radio transmitió otro ruido anonadador.

George torció la cara, junto con dos de las ocho bailarinas.

Hazel vio la mueca de George, y como ella no tenía radio tuvo que preguntar qué ruido había sido ése.

- Como si golpearan con un martillo en una botella de leche - dijo George.

- Debe ser interesante oír todos esos ruidos - dijo Hazel, con un poco de envidia -. Las cosas que inventan.

- Hum - dijo George.

- Pero si yo fuera Directora General de Impedidos, ¿sabes qué haría? - preguntó Hazel. Hazel en realidad era muy parecida a la Directora de Impedidos, una mujer llamada Diana Moon Glampers-.

Si yo fuese Diana Moon Glampers -dijo Hazel- usaría campanas los domingos. Sólo campanas. Una especie de homenaje a la religión.

- Yo podría pensar, si fuesen sólo campanas - dijo George.

- Bueno, quizá habría que hacerlas sonar realmente fuerte - dijo Hazel - . Creo que yo sería una buena Directora de Impedidos.

- Tan buena como cualquiera - dijo George.

- ¿Quién mejor que yo puede saber lo que es ser normal? - dijo Hazel.

- Nadie - dijo George.

Empezó a pensar oscuramente en Harrison, su hijo anormal, que ahora estaba en la cárcel, pero una salva de veintiún cañonazos le sacudió la cabeza.

- ¡Caramba! - dijo Hazel - . Eso fue realmente ensordecedor, ¿no es cierto?

Había sido tan ensordecedor que George estaba pálido y tembloroso, y las lágrimas le asomaban a los ojos enrojecidos. Dos de las ocho bailarinas habían caído al piso del estudio y se apretaban las sienes.

- De pronto pareces tan cansado - dijo Hazel - . ¿Por qué no te acuestas en el sofá y apoyas tu impedimento de plomo en los almohadones, mi querido? -Hazel hablaba de los veinte kilos de perdigones que George llevaba al cuello, en un saco de tela-. Sí, apoya ese peso. No me importa que no seas igual a mí durante un rato.

George sopesó el saco con las manos.

- No tiene ninguna importancia -dij -. Ya no lo noto. Es parte de mí mismo.

- Estás tan cansado en este último tiempo, hasta agotado diría yo -continuó Hazel-. Si hubiese algún modo de abrir un agujero en el fondo del saco y sacar unas bolas de plomo... Sólo unas pocas.

- Dos años de prisión y una multa de mil dólares por cada perdigón de menos - dijo George - . No me parece un buen negocio.

- Si pudieras sacar unos pocos cuando llegas del trabajo - dijo Hazel - . Quiero decir que no compites con nadie aquí. No haces nada.

- Si tratara de librarme de este peso - dijo George - otra gente tendría derecho a hacer lo mismo, y muy pronto estaríamos de nuevo en la época del oscurantismo, cuando todos rivalizaban con todos. ¿No te gustaría, no es verdad?

- Me sentiría horrorizada.

- Precisamente - dijo George - . Si la gente no cumpliera las leyes, ¿qué sería de la sociedad?

Si Hazel no hubiese podido responder a esta pregunta, George no hubiera podido ayudarla, pues en ese instante una sirena le traspasó el cerebro.

- Se haría pedazos.

- ¿Qué cosa? - dijo George desconcertado.

- La sociedad - dijo Hazel, insegura - . ¿No hablabas de eso?

- ¿Quién puede saberlo? - dijo George.

Un boletín de noticias interrumpió de pronto el programa de televisión. No se pudo saber muy bien en un principio qué noticia era, pues el anunciador, como todos los anunciadores, tenía un serio impedimento en la lengua. Durante medio minuto, y muy excitado, el hombre trató de decir:

- Señoras y señores...

Al fin se dio por vencido y le pasó el boletín a una bailarina.

- Muy bien - dijo Hazel - . Hizo lo que pudo. Hizo lo que pudo con lo que Dios le dio. Debieran aumentarle el sueldo por haberse esforzado tanto.

- Señoras y señores - dijo la bailarina leyendo el boletín.

Debía ser una muchacha extraordinariamente hermosa, pues la máscara que llevaba era horrible.

Y era fácil advertir también que tenía más fuerza y más gracia que ninguna de las otras bailarinas. El saco de impedimento que le colgaba del cuello era tan grande como el de un hombre de cien kilos.

Y la bailarina tuvo que pedir perdón en seguida por su voz. Era verdaderamente injusto que una mujer usara una voz así: cálida, luminosa, una melodía que no era de este mundo.

- Perdón - dijo la muchacha y empezó a hablar otra vez con una voz absolutamente incompetente-. Harrison Bergeron -graznó-, de catorce años, acaba de escaparse de la cárcel. Se lo acusaba de intentar derribar al gobierno. Es un genio y un atleta, favorecido por el impedimento, y extremadamente peligroso.

Una foto de Harrison tomada por la policía apareció en la pantalla: cabeza abajo, de costado, cabeza abajo otra vez, y derecha al fin. La fotografía mostraba a Harrison de pie sobre un fondo dividido en metros y centímetros. Medía exactamente dos metros diez.

Por lo demás, Harrison parecía un montón de fierros. Nadie había llevado nunca impedimentos más pesados. Había crecido superando todos los impedimentos tan rápidamente que la Dirección de Impedidos no había tenido tiempo de imaginar otros. En vez de un pequeño receptor de radio en la oreja, como impedimento mental, llevaba un par de tremendos auriculares, y además unos anteojos de vidrios gruesos y ondulados. Estos anteojos habían sido concebidos no sólo para que no viera casi nada, sino también para provocarle terribles dolores de cabeza.

Los pesos metálicos le colgaban de todo el cuerpo. Comúnmente había una cierta simetría, una disposición verdaderamente militar en los impedimentos inventados para los individuos demasiado fuertes, pero Harrison parecía un montón de chatarra ambulante. En la carrera de la vida, Harrison arrastraba más de ciento cincuenta kilos.

Y para afearlo, los hombres de los impedimentos lo obligaban a usar continuamente una pelota roja en la nariz, a afeitarse las cejas y a cubrirse los dientes blancos y regulares con pedazos de película negra.

-Si ven a este muchacho -dijo la bailarina- no intenten, repito, no intenten discutir con él.

Se oyó el estruendo de una puerta arrancada de sus goznes.

Del estudio de televisión llegaron gritos y aullidos de consternación. El retrato de Harrison Bergeron saltó una y otra vez en la pantalla como sacudido por un terremoto.

George Bergeron identificó en seguida el origen del sismo. No le fue difícil, pues su propia casa había sido sacudida del mismo modo, muchas veces.

-¡Dios mío! -dijo-. ¡Tiene que ser Harrison!

En ese mismo momento el ruido de un choque de automóviles le barrió la idea de la cabeza.

Cuando George pudo abrir los ojos otra vez, la fotografía de Harrison había desaparecido y Harrison mismo llenaba ahora la pantalla.

Estaba de pie en medio del estudio, balanceando la cabeza de payaso, y los fierros que le colgaban del enorme cuerpo se sacudían y tintineaban. Tenía aún en la mano el pestillo de la puerta que acababa de arrancar. Las bailarinas, los técnicos, los músicos y los anunciadores habían caído de rodillas ante él, sintiendo que les había llegado la hora y que pronto serían masacrados.

-¡Soy el emperador! -gritó Harrison-. ¿Me oyen todos? ¡Soy el emperador! ¡Todos deben obedecerme en seguida!

Golpeó el piso con el pie y el estudio tembló.

-Aun tullido, encorvado, impedido como ustedes me ven aquí -rugió-, ¡soy el más grande de todos los gobernantes de todos los tiempos! Y ahora miren en lo que puedo convertirme.

Harrison se arrancó las correas que sostenían el metal como si fueran de papel de seda, esas correas garantizadas para sostener dos mil quinientos kilos.

Los pedazos de chatarra que habían sido los impedimentos de Harrison se aplastaron contra el suelo.

Harrison pasó los pulgares bajo la barra que sostenía las guarniciones de la cabeza, y la barra se quebró como una brizna de paja. Aplastó los lentes y los audífonos contra la pared, y se arrancó la nariz de goma descubriendo el rostro de un hombre que hubiera estremecido a Thor, el dios de trueno.

- ¡Ahora elegiré a mi emperatriz! - dijo Harrison mirando el grupo arrodillado a sus pies-. Que la primera mujer que se atreva a levantarse reclame a su esposo y su trono.

Pasó un momento y al fin una bailarina se puso de pie, balanceándose como un sauce.

Harrison sacó el impedimento mental de la oreja de la bailarina y luego los impedimentos físicos con asombrosa delicadeza. En seguida le quitó la máscara.

La bailarina era de una cegadora belleza.

-Bien -dijo Harrison tomándole la mano-. Ahora le mostraremos a la gente lo que significa la palabra «danza». ¡Música!

Los músicos se treparon a sus sillas, y Harrison les quitó también los impedimentos.

-Toquen como mejor puedan -les dijo- y les haré barones y duques y condes.

La música comenzó. Era normal al principio: barata, tonta, falsa. Pero Harrison alzó a dos músicos de sus sillas y los movió en el aire como batutas, mientras cantaba la música. Luego los dejó caer otra vez en los asientos.

La música comenzó de nuevo, mucho mejor que antes.

Harrison y su emperatriz se quedaron un rato escuchando, gravemente, como esperando a que los latidos de sus propios corazones concordaran con la música.

Luego se alzaron en puntas de pie, y Harrison tomó entre sus manazas el talle de la bailarina, haciéndole sentir esa ligereza que pronto sería la ligereza de ella.

Y al fin, en una explosión de alegría y gracia, saltaron en el aire.

No sólo abandonaron entonces las leyes de la Tierra sino también las leyes de la gravedad y las leyes del movimiento.

Giraron, remolinearon, brincaron, cabriolaron, caracolearon y revolotearon.

Saltaron como ciervos en la Luna.

Cada nuevo salto acercaba más a los bailarines al cielo raso, que estaba a diez metros de altura.

Pronto fue evidente que pretendían tocar el cielo raso.

Lo tocaron.

Y luego neutralizando la gravedad con el amor y el deseo se quedaron suspendidos en el aire a unos pocos centímetros por debajo del cielo raso y allí se besaron mucho tiempo.

En ese instante Diana Moon Glampers, la Directora de Impedidos, entró en el estudio con una escopeta de doble cañón. Disparó, dos veces, y el emperador y la emperatriz murieron antes de llegar al suelo.

Diana Moon Glampers cargó otra vez la escopeta. Apuntó a los músicos y les dijo que tenían diez segundos para ponerse otra vez los impedimentos.

En ese mismo momento el tubo del aparato de TV de los Bergeron osciló y se apagó.

Hazel se volvió hacia George para comentarle el desperfecto, pero George había ido a la cocina en busca de una lata de cerveza.

George volvió con la cerveza, deteniéndose un instante cuando una señal de impedimento lo sacudió de pies a cabeza. Luego se sentó otra vez.

-¿Has estado llorando? -le preguntó a Hazel mirando como ella se enjugaba las lágrimas.

-Sí -dijo Hazel.

-¿Por qué? -dijo George.

-Me olvidé. Hubo algo realmente triste en la televisión.

-¿Qué era? -preguntó George.

-No lo sé, tengo la cabeza confundida -dijo Hazel.

-Hay que olvidar las cosas tristes.

- Es lo que hago siempre - dijo Hazel.

- Magnífico - dijo George.

Torció la cara. Un cañón le retumbó en la cabeza.

- Caramba. Parece que esta vez fue un ruido ensordecedor - dijo Hazel.

- Así es realmente, puedes repetir esa verdad.

- Caramba - dijo Hazel - . Parece que esta vez fue un ruido ensordecedor.



FIN

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Respuestas a esta discusión

¿Es deseable la igualdad por encima de todo? ¿Cuáles deben ser los límites, si es que la igualdad tiene que tenerlos? ¿Qué opinaría Marx sobre todo esto?

Resumen: 

En un mundo en el que todos somos iguales, aquel que destaca es siempre considerado inferior, raro o está loco. 

Valoración de las ideas y consecuencias de estas: 

  • "Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad".

Es así la muestra ideal de que en las sociedades diversas, sin ataduras y con limites preestablecidos coherentes, puede existir la libertad, o al menos acercarse a esta. Porque es en el desorden donde conviven los genios, artistas, pensadores, filósofos e ilustrados importantes e imprescindibles. Y no me refiero a un desorden de alboroto o desogranicación, sino un desorden proporcionado y armónico, en donde convivan las diferencias y las igualdades en euritmia y respeto. 

Son las sociedades del respeto las que favorecen a la perfecta convivencia de sus elementos. Sin embargo, si todos fuésemos iguales, no solo ante la ley, o en derechos y deberes, sino física y mentalmente, la humanidad se estancaría y la propia evolución sería imposible. Nadie descubriría nuevos inventos, ni medicinas, ni se pondrían nuevas metas a las limitaciones del hombre. Aún estaríamos descubriendo la rueda y el fuego, nuestro lenguaje, actitud, comportamiento, sería semejantes al de los animales, porque no seríamos seres humanos desarrollados, pues nuestra capacidad de razonar estaría escondida. Es por ello, ya no lógico o justo, sino necesario, la existencia de diversidad y libertad de pensamiento y opinión. Libertad para actuar y así, para desarrollarnos como personas y como comunidad, pues nuestros avances personales ayudan a la progresión de nuestros semejantes, y con ello, a una prosperidad común. "El objeto del mundo es el desarrollo de la inteligencia, y la primera condición para favorecer este desarrollo es la libertad."

Ojo, pero que esta libertad no se nos suba a la cabeza y nos evada de la realidad. Es cierto que, a nivel personal somos (o deberíamos ser) libres de tomar nuestras propias decisiones, de elegir nuestros pasos, de ser "el dueño de nuestro destino, y el capitán de nuestra alma". Pero, afortunadamente, vivimos en sociedad, es decir, convivimos con muchas más personas a nuestro al rededor. Cada una de ellas con libertades individuales. Por esto nuestra libertad termina donde empieza la de otra persona. Y por esto deben existir unas normas básicas, justas, que a todos nos parezcan bien, y que puedan llevarse a cabo, para asegurar la convivencia, puesto que la utopía es algo inviable ya que es imposible que dos personas coincidan en la misma definición de sociedad perfecta. La libertad de pensamiento debe capacitarte para, no solo evolucionar como persona, sino saber que es correcto y que no. La libertad debe servir para enseñarte que es justo, que hace el bien, y porque no debemos perjudicar a los demás, y si lo hacemos que motivos son los que nos impulsan a ello. 

Aunque es muy poco probable que de una manera tan explicita como en el cuento nos coarten, no es difícil apreciar que en muchas ocasiones nos igualan para no dejarnos pensar. Siempre que alguien muestra interés, que desprende ideas de revolución, de cambio, se le tacha de loco, fanático o impresentable. Quieren que todos vistamos iguales, haciéndonos creer que la moda del momento es la mejor, la que más popularidad nos de, y con la que más favorecidos estaremos. Con cánones de belleza estereotipados, y en una era en donde el consumo vale más que los sentimientos reales, no es raro pensar que podemos estar siendo manipulados y controlados para que todos seamos igual de ignorantes. 

“Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos.”

Karl Marx

Este cuento narra la historia de una sociedad estadounidense en el año 2081, en el que todas las personas son iguales, hombres y mujeres. No sólo iguales ante Dios y ante la ley, sino iguales en todos los sentidos. Nadie era más listo que ningún otro; nadie era más hermoso que ningún otro; nadie era más fuerte o más rápido que ningún otro. Toda esta igualdad era debida a las enmiendas 211, 212 y 213 de la Constitución, y a la incesante vigilancia de los agentes de la Directora General de Impedidos de los Estados Unidos.

La historia se cuenta desde la perspectiva de una pareja : George y Hazel Bergeron. Ellos superaban la media establecida por eso, le habían puesto unos llamados “impedimentos”. Al padre le tenían puesto un receptor para que cada veintisiete segundos se escuchara un sonido que retumbara a George, estos sonidos le producían a George un gran dolor de cabeza. A Hazel le producían un alzheimer constante para que olvidara todo. Su hijo, llevaba un tiempo encarcelado y un día que ellos estaban viendo un musical se escapó y se quitó los numerosos “impedimentos “ gafas con cristales gruesos, en vez de un pequeño receptor de radio en la oreja, como impedimento mental, como el que llevaba su padre, llevaba un par de tremendos auriculares. Los pesos metálicos le colgaban de todo el cuerpo. Comúnmente había una cierta simetría, una disposición verdaderamente militar en los impedimentos inventados para los individuos demasiado fuertes, pero Harrison parecía un montón de chatarra ambulante. En la carrera de la vida, Harrison arrastraba más de ciento cincuenta kilos.

Y para afearlo, los hombres de los impedimentos lo obligaban a usar continuamente una pelota roja en la nariz, a afeitarse las cejas y a cubrirse los dientes blancos y regulares con pedazos de película negra. Se quitó todo esto e incitó a más personas de aquella sala para que hicieran lo mismo y fueran libres, pero poco después llegó la institución y mató a Harrison y a una joven. Además amenazó a otras personas con hacer lo mismo sino se ponían de nuevo los “impedimentos”. A los padres, George y Hazel se le olvidó pocos segundos más lo que había sucedido a todas aquellas personas, entre ellas, a su hijo.

Creo que la sociedad de ahora tiene muchos impedimentos colocados para que no le “pase nada”, por miedo a las posibles  reprimendas que la sociedad le pudiese dar.

Nosotros, en el colegio, debemos quitarnos todos aquellos impedimentos sin miedo, porque a veces no nos dejan mostrar lo maravillosos que podemos llegar a ser. Además, ¡ Qué aburrido sería el mundo si todos fuéramos iguales!

Este cuento nos habla del año 2081 en el cual todos los humanos son iguales en todos los sentidos. Nadie era más listo que ningún otro; nadie era más hermoso que ningún otro; nadie era más fuerte o más rápido que ningún otro. Toda esta igualdad era debida a las enmiendas 211, 212 y 213 de la Constitución, y a la incesante vigilancia de los agentes de la Directora General de Impedidos de los Estados Unidos. Se encargaban de que nadie pudiese tener mas capacidades que el resto .

No se les permitía pensar en cuanto que lo hacían un auricular que tienen en los oídos les envía ruidos ensordecedores lo cual hace q su mente se desvíe y deje de pensar en aquello que quieran pensar, también cargan con mucho peso y con mascaras para aquellos que tienen belleza no sean mas que lo que no la tienen. 

Harrison es un revolucionario que supera todos los impedimentos porque es mas listo que nadie además de medir más de dos metros , quiere controlar la ciudad y quitar los impedimentos  , pero por ellos acaba siendo asesinado el y nos que le apoyaban en ese momento .

Esta visión futura es poco probable , pero podría ocurrir porque en la actualidad encontramos muchos impedimentos que no nos dejan mostrar todo lo que somos , sin embargo muchas veces no lo mostramos por miedo al que dirán , debemos estar mas seguros de nosotros mismos y pensar en que no somos iguales porque cada uno tenemos una pequeña esencia que nos hace especiales y únicos .

La idea principal de este cuento, junto con la valoración de la misma es :

La igualdad del hombre en todos los sentidos, ya que eso favorece mucho a una sociedad, porque nadie es mejor ni peor que nadie aunque también puede empobrecer y dar efectos negativos. En este cuento llamado Harrison Bergeron , se expone la idea de un mundo totalmente igualitario en un futuro,  en el que todo el mundo tiene las mismas condiciones, es decir, nadie es más guapo que nadie, ni más listo, ni habla o baila… mejor que otro.  Este deseo de igualdad limita mucho las libertades individuales así como el deseo de querer destacar en algo.

Si aplicásemos estas enmiendas de la Constitución del cuento en nuestra actualidad, sus efectos, en mi opinión, dudo que fuesen en primer lugar positivos, ya que limitar la capacidad de las personas nos puede hacer volver a una época más primitiva, por ejemplo, si un científico se limitase a hacer las mismas investigaciones que el resto de los científicos,  no podrían hallarse nuevos descubrimientos como las curas de enfermedades graves. Es cierto que también sería beneficioso tener igualdad en algunas aspectos, como en cuanto al físico, porque nos gustarían de las personas sus actitudes y personalidades en lugar de sus rasgos físicos, por ejemplo, para conseguir un trabajo, en una entrevista en la cual hay dos personas con unas características casi idénticas, este rasgo de igualdad no haría que la decisión culminase en el aspecto físico. A mi juicio, yo opino que hay que implantar igualdad en la sociedad pero en una justa medida. 

La idea principal del cuento expresa como sería un mundo de iguales, aunque, desde mi punto de vista, de una manera un tanto radical.

En este cuento se nos muestra una sociedad en la que no se está permitido ser diferente, no puedes ser más listo, más guapo ni más nada que los demás. Esto puede verse como algo bueno si pensamos en la autoestima de la gente pero, ¿dónde queda la libertad? Al final del cuento, Harrison intenta acabar con todos los impedimentos y acaba muerto por ello por lo que la sociedad ya ni siquiera intenta luchar por su libertad.

La verdad es que no me gusta ni la idea de imaginarme la sociedad en la que vivo siguiendo las normas de este cuento. Es cierto que siempre andamos buscando la igualdad totalitaria entre todos los seres humanos pero no creo que la gente luche por ella pensando en estas consecuencias. Nos creemos que si no hubiera nadie más listo que otro, nadie más hermoso que otro, nadie más fuerte que ningún otro ya no habrían complejos, ni nos sentiríamos inferiores con respecto a otros. Pero esto no es más que ignorancia, el hecho de que seamos todos iguales nos priva de la libertad. ¿Por qué no vamos a poder mostrar nuestras mejores cualidades al mundo? Si nos cerramos y lo que hacemos es seguir unas normas que nos impiden hacer lo que nos gusta, mantener una conversación durante más de 20 minutos, etcétera, lo que vamos a conseguir únicamente es ser una sociedad de gente triste.

Este cuento en definitiva nos intenta transmitir, como nosotros y todos los demás miembros de nuestra sociedad, seguimos unos patrones, ideales… y cuando hay alguna persona que es diferente, y que sabe argumentar y da su opinión sobre las diferentes cosas, y vemos que en verdad tiene toda la razón, lo consideramos raro, extraño, que está loco… por lo menos en nuestra sociedad hay libertad, y muchos se expresan de diferentes maneras a unos y otros, pero en la sociedad de este cuento, son todos iguales.
A modo de resumen, se podría decir que relata cómo era la sociedad en esa época, que no había diferencias entre el hombre y la mujer, los consideraban iguales ante todos los sentidos. Y los tenían vigilados y restringidos, a que nadie podía ser más guapo que otro, o más listo, más fuerte… en esta historia los protagonistas son una pareja que ambos tienen sus respectivos impedimentos, Hazel, que tenía un receptor que le producía cada cierto tiempo un ruido horrible que le hacía olvidar de todo lo que estaba pensando; y a George, esos ruidos le producían dolor de cabeza, a parta de que llevaban cargas para que no tuvieran fuerza; y por último su hijo Harrison, que estaba encarcelado, y este llevaba el receptor para olvidar, unas gafas de vidrio para que no viera bien y le produjera dolor de cabeza, una nariz de payaso, cejas depiladas, los dientes cubiertos de negro y casi 150 kilogramos de peso cargado… hasta que un día escapó de la cárcel y se quitó todos estos impedimentos, pero como la directora se percató de esta grave situación, no consintió que una persona fuera diferente a los demás, y lo mató.
Este cuento te hace reflexionar, en que no queremos un mundo en el que seamos todos iguales, debemos ser diferentes, cada uno con nuestras cosas buenas y malas.

Subido por paté:
Este cuento se resume en que hay una sociedad estadounidense, en la que no permiten a las personas ser diferentes, y castigan a los que tienen ciertos valores y virtudes que otras desearían tener y que les benefician y les hace diferenciarse de las personas que carecen de ellos. La historia de desarrolla con un matrimonio, George y Hazel, que tenían unos impedimentos, que les habían asignado. El padre le tenían puesto un receptor para que se escuchara un sonido que molestaba Hazel, y a él le producían dolor de cabeza. A Hazel le producía como un alzheimer constante para que olvidara todo en lo que podía estar pensando. Tenían un hijo, estaba encarcelado y un día se quitó los numerosos “impedimentos“, gafas con cristales gruesos, un par de tremendos auriculares. Los pesos metálicos le colgaban de todo el cuerpo, arrastraba más de ciento cincuenta kilos. Se quitó todo e incitó a más para que hicieran lo mismo y fueran libres, pero poco después lo mataron a él y a una joven bailarina.
Intenta transmitirnos, como nuestra sociedad, sigue como unos patrones, y las personas que no los siguen, las vemos como “raras”, “diferentes”… solo por su manera de vestir, de expresarse, su estilo…
Pero aun así es de admirar como hay personas que aun sabiendo que hay gente que los mira de esa manera, siguen pensando en ser como son ellos, y no cambiar para gustarles a los demás, y ser uno más de todos los que ya son iguales.

Este cuento trata un tema principal: la igualdad de todas las personas en todos los ámbitos (educativo, intelectual, belleza,…) y de cómo sería una sociedad en la que todas las personas tuvieran estas características, es decir, fueran exactamente iguales.

Como es evidente, nuestra herencia genética no permite que todos seamos exactamente iguales ni física ni psicológicamente y en este cuento, una especie de gobierno tomaba una serie de medidas. Por ejemplo, poner las máscaras más feas a las mujeres más guapas o hacer que sonaran ruidos ensordecedores en la cabeza de los que tenían más capacidad para pensar “lo que no deberían pensar” y se les olvida a los pocos segundos.

En este tipo de sociedad el avance no estaría permitido. Nadie podría pensar por sí mismo y por tanto, no podrían luchar en contra de lo que está establecido para mejorarlo. Nuestra sociedad actual es así gracias a que a lo largo de la historia, han surgido pensamientos “diferentes” que han luchado por un cambio. Un cambio que unas veces supuso la mejora de las condiciones laborales, el derecho a voto de la mujer, etc.

En una sociedad como lo que se presenta en este cuento, viviríamos estancados para siempre. Las personas creativas jamás encontrarían su lugar y el resto, vivirían en una constante monotonía que no les permitiría conocer nada más a parte de lo que les dejan conocer.

 

Idea principal: cuenta la historia de una sociedad totalitaria en la que toda la población es reducida a la “igualdad” por un gobierno opresor. Por supuesto, no hay sociedad humana que sea exactamente como la que aquí se representa,  exagerándolos, retorciéndolos, sucesos y modos de pensar de su presente y del nuestro. Hay que recalcar que el acto de rebeldía en el centro del cuento no está observado de manera optimista.

Nos presentan un mundo en el que los inteligentes, los hermosos, los fuertes no pueden sacar ventaja de sus habilidades: llevan aparatos que impiden su pleno proceso de pensamiento, el mostrar sus encantos estéticos, hacer uso de su fuerza. La idea es que todos seamos iguales, no sólo ante la ley, sino en términos materiales; sólo que para eso se procede, no a hacer que los inferiores asciendan, sino a que los superiores desciendan.

La idea de que haya desigualdades inherentes entre los miembros de la sociedad: en efecto, si todos fuéramos iguales de las mismas capacidades no habría necesidad de establecer este tipo de políticas.

Yo pienso y creo que si esta ideología la utilizamos en la sociedad en la que vivimos, nos nos va a ir muy bien debido a que la prepotencia, el creerse superior y el orgullo son defectos, que aunque estén presentes en nuestro día a día, al fin y al cabo te acaba pasando factura porque la gente no soporta este tipo de actitudes, o por lo menos yo.

Este cuento nos enseña cómo cada persona tiene un ideal o un ejemplar a quien seguir, pero aún así cada persona es distinta y única. Aunque muchas veces, las personas que son muy distintas a las demás ya sea en ideales, forma de vestir, forma de ser o lo que sea, a veces a esas personas no se les acepta y son bastante mal tratados, ya por el simple hecho de ser diferentes al resto de la sociedad. Esto es algo negativo para nosotros, ya que no hay nada más bonito que ser totalmente diferente a alguien, tener personalidad, y saber que es lo que eres, saber quien eres en cada momento. Lo feo de esta vida, son las copias de alguien a un ideal, ¿Qué hay de especial en parecerse a alguien que ya existe? ¿No es más bonito ser tu mismo, ser único y especial?

Cada persona tiene una forma de ser diferente, que eso es lo que le hace especial, deberíamos toda la sociedad a aprender a aceptar a todo tipo de personas, con sus ideales, con todo lo que son. Porque así, el mundo iría mucho mejor, y todos y cada una de las personas que formamos parte de la tierra, seguramente, seriamos mucho más felices, así que, ¿ Por qué no aprender a respetarnos los unos a los otros?

En este cuento nos cuentan la historia de que en el año 2081 todos los hombres y mujeres eran iguales en todo nadie superaba a nadie, nadie era mas guapo que nadie todos iguales.la gente llevaban unos impedimentos los llevaban en las orejas, en el cuello, en la cara etc.. Los usaban para impedir que la gente desarrollara sus capacidades pero harrison de 14 años fue arrestado, tenia mas impedimentos que ninguno por que tenia mucha capacidades que otros no tenían y era mas fuerte que otros y lo encerraron porque no podían inventar impedimentos mas fuertes para el pero se escapo y fue al plato del telediario y salio en la tele quitándose sus impedimentos y quitando se los a la bailarina pero llega la directora  con una escopeta y los mata a los dos pero a los padres se le olvida que su hijo a muerto porque los impedimentos les impiden pensar en cosas tristes, y en cuanto se acuerdan de algo triste el impedimento de la oreja emite un ruido que anula el pensamiento y dejan de pensar en lo que están pensando.

este cuento me ha hecho reflexionar sobre las capacidades que tenemos algunos y que no nos dejan expresarlas y sacarlas de nuestro interior ya que algunos seres humanos tenemos mas potencial que otros y hay veces que no nos dejan desarrollar nuestra creatividad en este mundo yo creo que si todos los humano desarrolláramos mas el cerebro podríamos hacer cosas de provecho.

en el colegio lo que tenemos que hace es quitarnos los impedimentos para poder aprender mas de lo que enseñan y poder adquirir una capacidad mental excelente.

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