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La ética de Batman y el Capitán América

El mundo de los superhéroes está repleto de decisiones morales, decisiones, que de ponernos en la piel de los superhéroes que las toman, descubriríamos que no son nada fáciles de tomar. Normalmente estamos plenamente convencidos de que nuestras convicciones éticas son las correctas, pero la verdad es que estamos muy lejos de ser tan contundentemente infalibles.
Existen varias teorías éticas, según las cuales, las decisiones morales lo son en función de distintos parámetros. Las dos teorías más conocidas son el deontologismo y el utilitarismo. Al igual que a veces nos guiamos por una de ellas, en otras ocasiones nos dejamos llevar por la otra. A los superhéroes les pasa algo parecido, los hay que siguen al deontologismo mientras otros son seguidores del utilitarismo.
Hoy vamos a centrarnos en el deontologismo. No faltan personajes que practican este sistema ético. Ya en su día hablamos de que el Capitán América parece ser kantiano(1), según vimos parecía guiarse por el imperativo categórico de Kant. Pues bien, el sistema de Kant es un sistema deontológico, es más, se podría afirmar que dicho sistema es el paradigma del deontologismo. Pero demos un salto hacia fuera y preguntémonos cuáles son las características de un sistema deontológico.
La característica principal que presenta un sistema deontológico es que las decisiones morales no pueden justificarse por sus efectos o consecuencias, poco importa lo buenas que pudieran llegar a ser las consecuencias de determinados actos morales, pues esos actos están moralmente prohibidos(2).
Para ilustrar esta idea podemos recurrir a Batman, el Caballero Oscuro. Por encima de todo, Batman tiene una regla que no rompe bajo ningún pretexto, esa regla es que no tiene que matar, para él matar está mal. Por ejemplo, si Batman hubiera matado al Joker la primera vez que tuvo la ocasión de hacerlo, se habría evitado la muerte de mucha gente inocente, se habría evitado mucho dolor y sufrimiento a la ciudad de Gotham. Pero a este respecto Batman se comporta como un autentico deontologista, matar esta mal, es un acto que está moralmente prohibido independientemente de que las consecuencias del mismo fueran muy buenas.


Batman se rige por una regla o norma, "no se debe matar", y esa es la esencia de la ética deontológica, las decisiones se siguen de unas normas o reglas que no deben quebrantarse. O dicho de otro modo, existen un conjunto de deberes que hay que cumplir, Javier Sádaba lo expresa como sigue2:

El deontologismo, en suma, define un conjunto de deberes que hay que cumplir, sean las que sean las consecuencias. Un individuo o una sociedad son justos si respetan los deberes y los derechos correspondientes.
Como se puede apreciar, la ética deontológica pone en un primer plano el deber, es una ética de convicciones que ni se fija ni presta atención a las consecuencias o resultados de las acciones morales. Aquí el ejemplo del Capitán América vuelve a ser esclarecedor. Él considera un deber alistarse para combatir al nazismo, es una decisión moral que él toma porque lo considera un deber. En realidad, él se siente obligado a actuar de esa manera. Es decir, este deber, no es una recomendación o una simple inclinación sino que tiene la fuerza de la necesidad. Para la ética deontológica este deber, este mandato del que no se puede escapar, tiene dos características principales, una que tiene carácter de ley, el imperativo categórico de Kant sería un ejemplo, y otro es que ese deber, ese mandato de necesario cumplimiento, emana de la razón.
Esta concepción del deber como una necesidad que surge de la razón tiene raíces antiguas, por ejemplo, Séneca ya era de esta opinión tal y como explica Norbert Bilbeny(4):
Solo es feliz el sabio virtuoso, recto; aquel que gracias a su razón y posterior fortaleza en al virtud ha conseguido librarse de pasiones como la tristeza. Muy a diferencia, pues, de los hedonistas, el filósofo[Séneca] concluye: “Lo que importa al sabio no es la consecuencia del fin, sino hacerlo todo rectamente”. No se busca lo bueno o recto por nada que no sea él mismo. Lo recto se hace por deber. De modo que si alguien nos pregunta qué se obtiene por haber hecho algo correcto habremos de contestar: “Haberlo hecho; nada más que esto se te promete”. Para Séneca, el valor de los actos buenos está, en fin, en ellos mismos. Llegamos a ellos con el concurso de la razón natural y muy singularmente, después, por la fuerza de la voluntad.


Podemos decir que para la deontología existe una ley, la ley moral. La cual es una máxima que vale para todas las personas. Todos deberíamos seguir dicha ley pues la necesidad de hacerlo emana de la razón que es común a todos los seres humanos.
Cuando miramos a las acciones de Batman o del Capitán América no cuesta ver que se rigen, al menos en la mayoría de los casos, por una ética que responde al modelo deontológico. Ambos comparten, por ejemplo, la máxima de no matar, de hecho el arma que lleva el Capitán América es un escudo, un arma claramente defensiva y no ofensiva, aunque en la versión del personaje en la película “El Capitán América. El primer vengador”(5) los guionistas decidieran hacerle llevar una pistola lo cual violenta la esencia del personaje, dotándolo de cierta incoherencia.
Hay más superhéroes que siguen una ética deontológica, pero también los hay que siguen otros sistemas, como es el caso de Ironman o Reed Richard que son utilitaristas, pero esto  es una cuestión para otra entrada.

 

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